CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa Francisco pidió el lunes esfuerzos internacionales para recuperar la confianza en la Península de Corea y en Siria, aprovechando su mensaje anual sobre política exterior para insistir en su petición de que los líderes políticos pongan la dignidad de sus pueblos por delante de la guerra, los beneficios o el poder.

En un discurso sobre diversos temas a los embajadores de unas 185 naciones, Francisco reiteró la necesidad de respetar el status quo de Jerusalén y evitar cualquier iniciativa que agrave las hostilidades.

El papa condenó el empleo de mano de obra infantil para alimentar la economía global actual y exigió que los gobiernos pongan freno al calentamiento global, integren a los inmigrantes y participen en “un debate sereno y amplio” sobre el desarme nuclear.

En el centenario de la propuesta del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson sobre la creación de la Liga de Naciones, Francisco dijo que los líderes actuales pueden aprender dos lecciones de la I Guerra Mundial: “Que las victoria nunca significan humillar a un rival derrotado” y que lo que detiene la guerra no es “la ley del miedo, sino el poder de la razón calmada”.

Francisco ha expresado una creciente alarma por la amenaza de un conflicto nuclear en la Península de Corea, y el pasado noviembre dijo en una conferencia nuclear especial en el Vaticano que no hay ningún motivo para una carrera de armas atómicas, y sí todos los motivos para destruir los arsenales existentes. El lunes incluyó la amenaza de guerra nuclear en la Península de Corea en el primer lugar de su lista de crisis globales.

El pontífice dijo que es de una “importancia supina” respaldar cualquier intento de diálogo “para encontrar nuevas formas de superar las disputas actuales, aumentar la confianza mutua y garantizar un futuro pacífico para el pueblo coreano y el mundo entero”.

También pidió medidas para aumentar la confianza en Siria e instó a la comunidad internacional a facilitar el regreso de todos los refugiados, en particular los cristianos huidos de comunidades en las que ha habido cristianos desde los tiempos de Cristo.

Sin mencionar de forma explícita la decisión de Estados Unidos de trasladar a Jerusalén su embajada en Israel, citó “recientes” tensiones en Tierra Santa y renovó lo que describió como la “urgente llamada del Vaticano a que cualquier iniciativa sea cuidadosamente considerada para evitar agravar las hostilidades”. Pidió una solución de dos estados para Israel y los palestinos y que se respeten el status quo y de Jerusalén, señalando que la ciudad es sagrada para cristianos, judíos y musulmanes.

La única alusión de Francisco a su Latinoamérica natal se refirió al deterioro de la situación humanitaria en Venezuela, donde la Santa Sede ha intentado sin éxito facilitar conversaciones entre el gobierno y la oposición.

El papa dijo confiar en que las elecciones de este año en Venezuela resuelvan conflictos existentes y den esperanza para el futuro a los ciudadanos.